lunes, 5 de diciembre de 2016

11 ASUAN - DONGOLA (Crónica con fotos)

En Asuán, la importancia del rio Nilo se hace patente en cuanto pisas la ciudad. Tengo pocas fotografías de este lugar. Unas son las del obelisco inacabado que ya subí, y las otras podrían haber sido de un bonito Nubian Museum en el que no permiten sacar fotografías.
Asuan me trae al recuerdo la aburrida espera por el visado para Sudan.




Mi bicicleta va en ese pasillo, en la parte delantera. Salimos de Asuán camino de Abu Simbel. Con estos chicos de Jartum coincidí en el bus. Ellos practican ciclismo. 


Tuvieron un comportamiento conmigo inmejorable, una especie de apadrinamiento total. Al bajar del bus en Wadi Halfa me tomaron bajo su tutela y decidieron que compartiera el alojamiento que tenían reservado. Espero volver a verlos cuando llegue a Jartum. Sigo en contacto con ellos



Viaje en ferry y atraque en Abu Simbel



Lugar cutre y perdido en el desierto donde paré cuando el calor se me hizo insoportable. Los clientes y yo mismo estamos con la torrija por culpa del sol, dejando pasar el tiempo mientras la tele cuenta cualquier cosa.

Un amigo más en el camino. Es frecuente que quieran sacarse una foto conmigo. Supongo que valoran el tipo de viaje, por el esfuerzo, claro.  Aunque les digas que vas a 50 km más adelante ya les parece una locura.


Y ese es mi lugar para pasar esa noche. Imposible el aseo así que a tirarse encima del catre y a intentar dormir vestido. Un techo de cañas, unas paredes de adobe y un suelo de arena, ¿Quién necesita más? 



Es el desierto, si, pero aquí los paisajes y las formas te sorprenden con muchísima frecuencia. Esa roca de ahí, ¿notas que se parece a algún animal?. A mi me lo pareció


Y te preguntas qué hace ahí esa planta en medio de la nada soportando tanto calor. Probablemente sea el producto de una semilla llegada ahí desde algún vehículo


Este Guest House esta en Abri. Un lugar precioso para pernoctar tan pegado al Nilo que desde la ventana se ve a la gente con sus faenas. Por la noche hay poca luz artificial, así que desde el patio puedes contemplar la inmensidad de estrellas del cielo mientras tomas un vasito de te.

El pescador preparando sus redes para pescar carpas en el Nilo. Barcas y gente en la orilla

A lo largo y ancho de Sudan siempre encontraras un lugar donde los fukets estarán esperando con agua que alguien se encarga de ir reponiendo cada poco tiempo.

Suele ser agua turbia por mor del color de la propia tierra, perro potable. Estas vasijas de barro actúan con el mismo efecto físico que un botijo. El agua transpira a través del barro y la brisa la mantiene mas fresca. En el desierto, dar agua a quien la necesite no solo es un acto solidario, podría considerarse una obligación.


A veces uno necesita hacer un breve alto en el camino aunque sea a pleno sol. Se trata de relajarse, evadirse de pensamientos, agobios y tomárselo con el mejor humor posible.


Te sacas una foto mientras corres hacia la cámara, gritas o saltas. Todo un poco loco pero efectivo.

En ocasiones la parada es mas larga, bien sea porque comes algo o, como en este caso, que te encuentras a alguien y os sentís  bien mutuamente de inmediato. Este amigo, un trabajador de a pie en estas montañas, buscador de oro o trabajador a sueldo, vete a saber… lo cierto es que no me dejo pagar el té. Era el momento de alargar ese rato de relax y disfrutarlo.


La falta de calidad de estas imágenes es porque están tomadas con el zoom a una distancia considerable. Tardé unos días en saber que pasaba en esas montañas que discurren a lo largo de mi ruta. Veía a mucha gente, especialmente jóvenes, que se movían en el entorno portando el típico buscador de metales.


Y veía constantemente lugares removidos con montones de tierra acumulada. Mas tarde me enteré de que buscan oro.  




Solo ver las imágenes ya entran sudores. ñ
Esas largas rectas se hacen inacabables a las altísimas temperaturas que hay que soportar. Hay que centrarse mucho mentalmente y pensar en algo agradable. O no pensar, que es otra opción. 


Este es el otro sitio que yo catalogo como cutre y bien que lo es, aunque lo hago mas por darle un calificativo comprensible. Lo cierto es que hacen un servicio a la gente a un módico precio. A mi, el echo de que estuviera allí cuando no contaba con ello, evitó que pasara el trabajo de montar y desmontar mi tienda de campaña. Pero las personas que lo atienden si son criticables por su falta de ganas. Esos catres están necesitados de una reparación. La letrina es de un diseño tan poco practico que tienes que “apuntar” muy bien para no fallar los tiros. 
Dormí en ese espacio al lado de la bicicleta. Esa noche hizo un viento fuerte y tuve que hacer uso del saco de dormir entrada la madrugada.

Se acaba el día y hay que dar gracias.



Algunos creyentes se reúnen y rezan en grupo normalmente dirigidos por uno de los componentes. Siempre hombres, eso si. 
Y amanece, claro, siempre amanece. Antes de que ese sol mordiente asome hay que estar ya en la carretera ganándole todo el tiempo posible al fresco de la mañana.

Dromedarios he visto pocos por el camino pero si una cantidad enorme de burros. Ya pasó también en Egipto.


Me he dado cuenta del gran trabajo que desempeña este animal.


Bajito y fuerte siempre los ves en cualquier parte, ya sea tirando de un carro, o cargando sacos. Siempre con su cabeza gacha y su ritmo cansino salvo cuando al “otro burro”, al dueño, le da por zurrarle fuerte mientras se deja transportar. Será cabronazo; es algo que no soporto.

Y acaba mi recorrido en Dongola, ciudad donde me encuentro.


Leí en algún sitio que es una de las grandes del norte de Sudan. De todos modos he sido incapaz de conseguir un lugar con Wifi para poder colgar las cosas en el blog. Esto de llamar grande a algo tiene definiciones o valoraciones bien distinta para unos y otros. Grande en extensión seguro que lo es, pero no deja de ser un pueblo grande que vive básicamente de la agricultura.



Prueba de ello son los productos y sus vendedores que hoy pude ver mientras visitaba el marcado.

¿Interesa una cama sudanesa?. Ya os digo yo que fuerte es.


Aguanta hasta una pareja de focas pero también garantizo que con ese somier de rejilla metálica  con refuerzos transversales los riñones amanecerán cuadrados. Esto si que es una cama de matrimonio “Pa toa la vida”. La tierra podrá arañarla pero no hay polvo que acabe con ella.

Termino con un especial recuerdo para los jovencísimos chicos que me encuentro a lo largo de la ruta trabajando en cualquiera de todos estos lugares donde hago paradas o me alojo.

Son muchachos generalmente tímidos en el trato, al principio. Yo sigo la táctica de dejar que el interés que les suscito provoque que poco a poco tomen confianza. Normalmente acabo respondiendo a las mismas preguntas y compartiendo una fotografía. Ocurre con mas frecuencia de la que quisiera que no saben leer. Yo les paso el texto al árabe con mi teléfono y se lo enseño. Les causa gracia que podamos entendernos pero a veces resulta que no saben leer y he visto mucha vergüenza en su actitud cuando tenían que reconocerlo. Es curioso, algunos de ellos no leen en su idioma pero hablan un ingles aprendido en el trato con los clientes. Yo quedo impresionado de tanto potencial desperdiciado por las circunstancias.

Tienen un mérito enorme, la verdad, pero me da mucha pena llegar a esta tierra desde  un lugar donde los excesos son tan frecuentes y encontrarme a chicos sin futuro y sin objetivos. Se levantan con el sol, sirven te, café o comidas y se acuestas en cuanto pueden para volver a la maldita rutina cada jornada.

Entre todos hemos convertido este mundo en algo tremendamente injusto. 



10 Jartum

Dos dias de estancia en esta ciudad. Iba a hacer un poco de turismo pero me voy. En realidad es como si me echaran porque entre los tramites burocráticos y la política monetaria de este pais salgo harto y cansado.

Hasta ahora el único banco que atendía la tarjeta Visa era el QNB (Qatar National Bank) pero en Sudan la orden es que ningun cajero automático del pais te de dinero, ni moneda sudanesa ni dolares con esa tarjeta. Eso si, la cosa tiene gracia, quieren los dolares americanos como si fuera pan bendito. En fin, que si viajas a Sudan o cualquiera de los países del entorno te aconsejo traer tu dinerito desde casa. Mejor en dolares porque todo el mundo los adora y en el mercado no oficial puedes cambiarlos duplicando o triplicando el valor de cambio.

Jartum es enorme, y como, no, también un pequeño caos circulatorio. He tenido que ir a la embajada de Etiopia a por el visado. Por cierto, te atienden al momento y sales con el en el pasaporte; muy efectivos. Fui hasta el banco, que esta lejísimos, pero en vez de dinero me traje un buen cabreo. Y esta mañana aun tuve que ir a la sede del Ministerio de Turismo a por otro documento, esta vez se llama "Travel and foto permit", que mejor ni comentarlo. Es decir, te hacen un visado, tardan cuatro dias en dártelo mientras gastas tu dinero en alojamiento. Luego, al entrar en el país has de registrarte en un control policial. Para entonces te has gastado mas de 100 $. Y ahora esto, un permiso para hacer fotografias. Joder, me pregunto como pretenden fomentar la llegada de turistas con tanta burocracia y costes.

Me quedo sin ver el Museo Nacional y El Souq, el mercado mayor de Sudan. A decir verdad he pasado por tantos mercados durante esta estancia aquí y en Egipto que ya poco me llaman la atencion.

Y la guinda del pastel la pone otra vez esa mala politica monetaria. Resulta que Western Union en Sudan no recibe transferencias en dolares americanos ni euros. Eso quiere decir que pierdo muchisimo dinero si uso su propia moneda. Asi que me voy a la carretera de nuevo, alli, al menos peleo contra los elementos de la Naturaleza y contra mis propias fuerzas. Agota mucho má soportar las burocracias y políticas sin sentido.



martes, 29 de noviembre de 2016

9 MEROWE y complejo Babel Barkal


Día 29 de noviembre. No me cabe duda de que este día estuvo protagonizado por un tremendo cansancio. Partí con 90 kilómetros por delante, más o menos como cada día, pero hubo dos protagonistas no habituales en este viaje: el viento en contra y la diarrea. Si a esto añadimos el calor, es sencillo imaginar todo lo mal que lo pasé en esta etapa. Mi destino nunca daba llegado. La jornada la fui llevando con lentitud y mucha paciencia, pedalear ligero por culpa del viento, y descansos frecuentes. Y mucha, mucha agua.


Eso fue todo, aunque aunque también hubo un rato para demostrarle mi cabreo a un tipo que se quiso pasar de listo cobrándome 10 libras por un vasito de té cuando lo habitual son tres. Se guardó el billete y se hacía el loco. Me le quedo mirando, me mira y le pido el cambio. Que no, que es así. Me pongo todo cabreado, le grito, toda la parroquia se entera y el tipo decide devolverme cinco libras. Que no, le digo que me devuelva más, y como niega le vuelvo a gritar, le llamo ladrón, le hago gestos de que luego le va a rezar a Dios sobre una alfombra. Se monta el lío    y un abuelete que no se cuál era su condición en el grupo, le pide mis 10 libras y decide entregármelas; supongo que lo de la referencia a robarme y al rezo lo entendió estupendamente. Personajes como este son los que acaban poniendo en duda la hospitalidad tan pomposamente contada de los pueblos árabes. Seguro que lo son, pero cuando el dinero aparece de por medio se va todo a la mierda. Si recordáis, esto mismo ya lo comenté desde Egipto.

Estoy en un sitio que pone hotel en la entrada.

Patio del alojamiento donde tambien derme gente. el calor lo permite

 Tomé un espacio para mi solo porque la alternativa era un lugar común de cinco literas. Mi cuerpo necesitó descanso y tranquilidad así que aquí estoy acabando el día. Me encuentro muy repuesto del cansancio. He comido, bebido mucha agua y solo he usado la bicicleta para acercarme a ver un complejo arquitectónico cuyas fotografías colgaré en la entrada siguiente.



ENLACE a fotografias del
Complejo arquitectonico GABEL BARKAL y PIRAMIDES

Enlace a Wiki



8 Reencuentro con la policia

27 de noviembre (domingo). Normalmente tengo que mirar el calendario de la para saber en que día vivo. Los viernes me marcan bastante y debo tenerlos muy presentes porque al ser festivo cierra casi todos los negocios y buscar donde comer resulta difícil con bastante frecuencia.  En cambio hoy, que es domingo, aquí es un día corriente y todo absolutamente esta asequible al publico.

De mi jornada de ayer sábado,  y de hoy solo la policía ha puesto un toque distinto a la rutina de carretera, sol y calor. Es la primera vez desde que llegué a Sudan que  tengo un control policial. Al final de una recta apareció un todoterreno plantado al lado de unos obstáculos cruzados en la calzada y anexo, un pedazo de metralleta que quitaba el hipo. Todo fue un poco rutinario aunque el hombre, joven él, que llevaba la voz cantante fue bastante quisquilloso y me hizo un montón de preguntas a través de un intérprete. Vieron los cien sellos del pasaporte y el documento original de registro de entrada al país. Todo correcto, puede usted marcharse… 

Y hacia el final de la jornada otro control policial. Esta vez de vehículos, creo yo. No les di opción a nada porque paré la bici y les pregunté si podría pernoctar allí mismo. Me venia genial el lugar, por kilometraje y porque ellos suponían compañía y seguridad.

Por supuesto, que podía quedarme, todo fue amabilidad y me indicaron un amplio espacio para elegir. 

El sitio tiene árboles así que elegí una sombra increíble. Un guardia amable me ayudo a empujar la bicicleta porque las ruedas se enterraban en la arena. Recuerdo que esto es puro desierto.

Monté la tienda ante la atenta y curiosísima mirada de los policías y de dos no menos curiosos chicos que esperaban algún transporte.

Cursillo de como instalar una tienda
Allí mismo, en una cabaña vieja hecha de cañas, una mujer tiene su negocio donde vende café, té y comida. Debo reconocer que aun siendo poco escrupuloso esta vez lo pasé mal al ver cómo ese mujer cocinaba,  pero especialmente “fregando” los utensilios de comer.

Fukets con agua y cabaña (al fondo) de la "cocinera"

Este dia yo tenía algo de diarrea. La desgracia quiso que me sirvieran un té agelgazante y solo después de tomarlo pude leer en la caja de que e trataba realmente. Huelga decir  que visite la letrina más de lo que hibiese deseado.

Agua tenían en el puesto en abundancia pero utilizaba solo dos cubos, uno para frotar con las manos y el otro para aclarar. Lo siento, procuro no ser muy crítico con estas costumbres tan extendidas por todo el país pero el simple sentido común te dice que puedes recibir cualquier germen, microbio u otra mierda cualquiera de los usuarios anteriores. Y dicho esto, no me  queda mas que admitir que si quiero comer cada día tengo que ser uno mas y actuar en consecuencia. Ya digo que habitualmente no tengo problemas, pero a veces, como ayer,  cierro los ojos y “padentro”. Digo yo que de algo me servirán la tonelada de vacunas que traigo puestas de España, jajaja.

Pues eso, que todos los polis se portaron genial y esta mañana antes de que el sol asomara por el horizonte ya me tenían preparado un cafelito caliente. Desde luego, ellos se lo pasaron pipa viéndome montar y desmontarla tienda de campaña. El mas simpático hasta se atrevió a entrar en ella para probarla. Y probó la bici cargada con todas las alforjas que yo pensaba que se iba al suelo y me dejaba allí tirado.

Esta mañana de domingo tuvo un par de anécdotas ligeramente desagradables. Por primera vez, un crio como de diez años me lanzo tres piedras mientras circulaba por la carretera. Solo él, es cierto, tenía varios otros  niños al lado y ninguno participó. Menos mal porque el muy cabronazo tenia buena puntería. Paré la bici y le metí tales gritos que se entero todo el pueblo. No más allá de un kilometro tres tipos adultos corren hacia mi gritando que parara. La prudencia obliga y nunca lo hago, la verdad, pero esta vez uno de ellos casi me engancha la parte trasera de la bicicleta. Afortunadamente metí un quiebro y un golpe de pedal y pude evadirme. Me pregunto que pasaría si me hace parar. Mejor no lo imagino.

Y llegó la  hora de pernoctar hoy, así que buscando dónde, aparece otro control policial de carretera y vuelta a preguntar. Me han dirigido con gestos a esta gasolinera donde me encuentro y ya tengo asignado camastro dentro de un edificio anexo que nadie usa. Me parece un lugar estupendo y que además evita que pasee trabajo instalando la tienda.

Lo mas agradable del día es haberme encontrado con Ali, un solete de niño de siete añitos. Está vendiendo bolsitas de productos secos a los clientes de la gasolinera.

Ali, vendedor a tiempo parcial de sus productos secos

 Sí, me responde, esta mañana fue al  colegio. Le compro dos bolsas de lo que a él más le guste y le entrego una; me mira sorprendido, sonríe y se la come allí mismo. 







7 SUDAN (Dongola)

25 de noviembre. Después de dos días he vuelto a juntarme  con  el rio Nilo y hoy si podré ducharme y lavar ropa; no siempre es posible el aseo. Esta Guest House de Abri tiene grandes posibilidades y un emplazamiento inmejorable al lado del Nilo.

Estas dos jornadas han sido muy duras por un doble motivo. De una parte está mi perdida de entrenamiento por culpa de lo poco que pude andar en bicicleta por Egipto. Por otro lado, el tremendo calor que hace en este tramo de desierto que hice en dos etapas, de 85 y 90 km respectivamente. A las 12 de la mañana la temperatura era muy elevada, y a las dos de la tarde decidí parar porque mi cuerpo se negaba a permanecer aguantando los 38 grados del momento. 

Eran las cinco de la tarde y casi dormido, mientras esperaba que pasaran esas horas inútiles veía como el termómetro marcaba 35 grados a la sombra. Increíble.

Paré en uno de esos lugares de carretera donde hacen alto gente que trabaja en las cercanías o pequeños transportistas  con problemas de mecánica. Por supuesto que no aparece en los mapas.
Lugar de parada en medio de la nada

Mi dormitorio
Yo pensaba montar  mi tienda de campaña porque no contaba con este lugar. Dicho sea simple y llanamente es un sencillísimo sitio donde tomar un bocado, una coca cola y dormir en un catre simple y sucio por menos de un euro. Nada de ropa de cama, nada de ducha, ni tan siquiera aseo para hacer tus necesidades. La cuestión es sencilla, coges una pañuelo de papel y te alejas hacia el descampado tanto como el pudor te exija.

Mi corta estancia  consistió en tomar un plato del recurrente Ful, que se cocina siempre en cualquier lugar de Sudan y otros países árabes. A partir de ahí el aburrimiento fue total porque no me veía con ganas de hacer nada  salvo estar adormilado en una silla  escapando del calor. Compartí café y un poquito de charla  con un chico que chapurreaba ingles pero tristemente la conversación fue corta y nada interesante dadas nuestras dificultades de comunicación

Mi mejor entretenimiento fue estar muy atento  observando a las personas, todos personas sencillas  tratando de aprender de ellos y de sus costumbres. 

Alrededor de las 6 el sol se pone y oscurece muy rápido. Al no haber comida elaborada me conformé con una tortilla francesa, un té, y me acosté pronto. 

Difícil conciliar el sueño entre el calor tremendo y el  cansancio acumulado. Fuera se oía el ronroneo irritante del motor del generador de corriente eléctrica. El volumen de la tele era muy elevado y algo mas alejado alguien trabaja en el motor de un camión alumbrándose con una lámpara; de vez en cuando intenta arrancar el motor. Unos cuantos clientes se juntan en un rezo antes de irse a dormir. Una de las personas dirige  el acto.

Aquí no hay camas, son unas típicas literas de uso muy extendido por todo el país.

En síntesis, es como un somier con patas solo que la zona sobre la que se descansa no es metálica, esta formada de tiras entrelazadas de goma o similar. Este sistema es utilizado en algunos alojamientos y las usan en patios abiertos o en zonas tapadas por cornisas. Lo normal es que se acompañe de una delgada colchoneta. En este lugar donde me alojé va simple y llámenmele la litera, nada más. Algunos de los clientes se acuestan al raso absoluto y se envuelven en una manta. Uff, solo pensarlo ya me da calor.

27 de noviembre. He llegado a Dongola, una de las ciudades mas importantes del norte de Sudan, Estos dos últimos días recorrí 233 km, una buena distancia que  debo agradecer a la ayuda del viento y a que mi forma física ha mejorado considerablemente.

Sé que el Sahara de Sudan no me abandonará mientras no llegue mas allá de Jartum, por mucho que el Nilo esté cerca. Hasta el momento he rodado mucho desierto, y el algunos casos se ha hecho francamente duro. Por supuesto que el calor sigue siendo enorme y junto a las larguísimas rectas representa un real ataque a mis defensas mentales. Cada día ha sido un verdadero reto, físico de ocho o nueve horas de pedaleo, sí, pero mucho mas psicológico. Moverse solo en un viaje de esta naturaleza requiere de un gran control de la mente.

Esta ultima noche  la pasé de nuevo en medio de la nada. Cargué agua suficiente y tenia pasta para cocinar así que iba con la idea de que fuera cayendo la tarde y plantar la tienda de campaña. De nuevo apareció uno de estos lugares como caído del cielo y aproveché para dormir sobre una de esas hamacas de las que hablaba antes. Eso si, le dije al encargado que pagaba por cenar pero no por dormir así que él aceptó y yo me quedé. 

El sito era lo mismo, muy cutre y muy sucio. Es verdad que estás en medio de un desierto donde solo ves, pisas y respiras arena pero tampoco se molestan lo más mínimo para adecentar o mejorar cualquier instalación que está al servicio de la gente.
Letrina

Podría hablar de como no tienen ducha pero si un espacio dentro de un contenedor para asearse con el agua de un cubo. Yo pensaba que se echaban el agua por encima pero no, el cubo dio para el aseo de dos personas que me precedieron. En fin, que el desierto te condiciona en muchos aspectos pero de las cosas propias uno es responsable o no, limpio o no.

Voy a quedar en Dongola dos noches porque mi cuerpo necesita mucho descanso. No me preocupé demasiado de buscar hotel, caí en el primero que me indicaron y no voy a hablar de como esta porque es una redundancia de todo lo que cuento sobre la falta mas absoluta sobre limpieza y dejadez personal. A ver, me jode ser crítico con estas cosas pero es que piden unos precios absolutamente fuera de lugar para no disponer de una simple pastilla de jabón o una sábana. La verdad es que el tema alojamiento da para escribir un buen libro, gordo donde los haya, pero no merece la pena.


ENLACE a FOTOS (tramo Wadi Halfa a Dongola)




domingo, 20 de noviembre de 2016

6 SUDAN (Wadi Halfa)

LLEGADA A SUDAN por  WADI HALFA

20 de noviembre. Estaba pensando cuánto de desconcertante tiene a veces el contraste de las formas de ser de la gente de un país, sus costumbres y sus comportamientos.

Ayer hice el viaje desde Asuán (Egipto) hasta Wadi Halfa, primera población de Sudan que hace frontera. El viaje como tal puede calificarse de brutal, se hace larguísimo y tedioso y acabas exhausto. Salimos sobre las 5:30 de la madrugada, y llegamos al destino 14 horas después. Me siento materialmente incapacitado para describir un viaje tan intenso, así que haré lo que pueda. 

Recomendación tenía de estar en la salida del bus a las 4:30 de la madrugada, así que previsor llegue casi media hora antes. Lo que me encontré fue a un mar de personas moviéndose en torno al bus y decenas y decenas de paquetes de todos los tamaños listos para ser cargados en el vehículo. Algunos de esos paquetes eran electrodomésticos de gran volumen. Dedo aclarar que es muy frecuente la compra de todo tipo de objetos en zona de Egipto tanto por particulares como comerciantes. Si a ello añadimos que el día anterior fue viernes y por tanto festivo en el mundo islámico, ya podemos imaginar la situación.

El caso es que después de presentarme me dicen que tranquilo, que espere que no hay problema. La verdad,  yo miraba a aquellos dos hombres que organizaban cómo ir metiendo tantísima carga y me llenaba de reflexiones, de dudas e incredulidades porque estaba seguro que todo lo que estaba a mi vista era imposible cargarlo en el autobús.

Esto lo hacia yo desde mi visión como occidental europeo, claro, pero poco a poco se llenaron los compartimientos de carga y comenzaron a subir paquete tras paquete a la zona de viajeros, empezando por la parte mas trasera. La pregunta que me inquietaba era saber donde carajo iba a entrar mi bicicleta sin ser desmontada, y ya mi temor de quedar sin viajar crecía y crecía hasta sentirme bastante jodido, la verdad. “No problema, Luis”, decía mi vendedor del ticket.  Coño, pero aun quedaban montonazo de cosas, maletas, un refrigerador  y mi bici. ¿Donde piensan meter lo que falta?. Pues bueno el refrigerador fue situado en la escalera donde esta el baño y la puerta cerrada a cal y canto quedando bloqueada para su uso. El resto de bultos se situaron a lo largo del pasillo. Mandaron subir a los viajeros y una vez todos situados en los asientos subieron mi bicicleta  también al pasillo. Era materialmente imposible moverse.

Yo tenia paquetes detrás de mi cabeza y a mi izquierda,  en el pasillo. Eso sí, me sirvieron de  apoyo para recostarle sobre ellos y poder echar un par de cabezadas. Bueno, echarle imaginación porque es imposible decir como viajamos de enlatados saltándose todas las medidas de seguridad que deben estar escritas en alguna normativa de transporte de estos dos países, pero sobre todo que ni siquiera se respeta el mínimo exigido al sentido común. Que yo no quise  imaginar si se desata un incendio a bordo.

Ah, pero lo peor estaría por llegar. Jejeje

Paramos a echar una meadita, claro, pero solo los hombres. Recordar que el acceso al WC del bus estaba bloqueado, asi que bajamos al descampado, donde solo había arena. Hacia un poquito de viento y había que situarse de lado. Yo lo hice de pie y procurando no salpicarme. Los hombres acá son uy prácticos y orinan agachados, en cuclillas. Pero mi rodilla derecha no esta para semejante ejercicio y ahí ves al españolito dando el cante. 

Paramos a comer en Abu Simbel, justo el pueblo donde personas y autobús han de coger el ferri para cruzar el embalse de Asuán.



Ahí se me acercaron unos chicos sudaneses de Jartum. Ellos practican ciclismo, y para mi fueron una bendición pues hicieron conmigo una especia de adopción y ya comí, cené con ellos y hasta compartimos dormitorio en Wai Halfa. 

Decía que lo peor estaba por llegar y llegó. No podía imaginarme que en los controles policiales deberíamos vaciar completamente el autobús, dos veces, una en cada lado de la frontera. Y volver a cargar, claro. Esto ya lo hacíamos cada pasajero con su equipaje, en mi caso con las bolsas y la bicicleta lo cual era imposible hacer con todo a la vez y en ocasiones, o mi bici o mi equipaje lo perdía absolutamente de vista. Que estrés por dios… Es inenarrable. Sufrí y sudé a partes iguales cargado como una mula buscando a que lugar o funcionario debería atenderme. Todo muy caótico y con el agravante de que aquí no se hacen colas, la agente se agolpa delante del tipo que debe sellarte tal o cual documento y el que alarga más la mano ese gana, ya sea por encima de tu hombro, tu cabeza o por delante de tus narices. Yo, acostumbrado a ese orden europeo y a esas respetuosas filas me comía de la mala leche. Pero solo fue las dos primeras veces, luego aprendí la lección.

Así que claro, la mitad del tiempo de viaje fue consumido entre el cruce en ferry y los dos controles fronterizos.

Llegamos al destino con la noche cerrada. Aquí el Horario oficial es dos horas más que en España. Afortunadamente, estos cuatro chicos tenían habitación reservada y allá me llevaron con ellos.

De todo lo acontecido este día y de sus circunstancias, lo realmente positivo ha sido el trato con las personas, todos sudaneses, en este caso. Bueno, ahora recuerdo que viajaba cerca de mi un chico egipcio al cual sus policías compatriotas mandaron bajar del bus en la frontera y ya no volvimos a saber de el. Mucho no parece que estuviera interesado en esconder porque me llegó a pedir que le tomara una foto junto a su compañero de asiento. Cosas que pasan
El resto del pasaje fue encantador y gestionaron con muy ben talante y con humor todos los inconvenientes. Al final, después de tantas horas de convivencia se suavizan las cosas y las miradas son mas directas. Ya el extranjero español es mas conocido, y se sabe de sus intenciones  así que hay cierto colegueo. Chocar de manos y hasta alguna bromilla.

Un viaje muy duro pero excepcional. Siempre me ha ocurrido que subir a los autobuses con la gente mas corriente te da una importante visión de su lado mas humano y acabas haciéndote una mejor Idea de ellos.

REGISTRO DE ENTRADA
Tres días, son los que al parecer  que tenemos los viajeros para formalizar un registro una vez traspasada la frontera. No se el motivo pero me costó 370 libras, al cambio en dólares, unos 57. Que junto con lo 50 dólares del visado hacen un pequeño capital que me venia muy bien para el viaje. Esto es parte de la consecuencias de vivir en un mundo lleno de fronteras y controles de todo tipo.

Esta mañana me planto en la estación de policía de este pueblo. El lugar no es el correcto y el tipo de la puerta solo habla en árabe.  Me voy. Recurro al amigo Kamal , unos de los chicos sudaneses. Conste que ya llevo u árabe parlante a mi lado y sabe lo que yo necesito. Nueva información errónea y a la tercera damos con la oficina correcta de la policía. No seré pesado pero este hombre me fue guando de despacho en despacho durante cuarenta minutazos interminables. Una burocracia brutal que te llena de sellos, firmas y formularios sin saber para qué salvo para joderte el bolsillo. 

Mañana a la bici y a tratar de pasar unas horas bajo el fuerte calor mientras pedaleo los 115 km de la etapa prevista.




jueves, 17 de noviembre de 2016

5 ASWAN, trampolin de salida de Egipto



Aswan

13 de Noviembre. Llegué a Asuán pasado el mediodía. He leído sobre las tardanza en conseguir el visado para Sudan. Busco hotel como puedo, siempre arrastrando de mi bici y toda la carga. Un coñazo, la verdad. Dejo el equipaje y empiezo con la logística: hablo con el gerente del hotel (suena pomposo para un lugar como este), me piden un taxi, 30+30 (ida y vuelta), de la que una parte se la queda él como comisión. No discuto, tengo prisa. El taxista sube, entra conmigo en el consulado, es viejo conductor en esta localidad y algunos lo reconocen y saludan. Arreglamos el trámite cubriendo un documento con mis datos, más dos fotografías más fotocopia del pasaporte y fotocopia del visado de Egipto. Y claro, además, 50 dólares USA. Nada de otra moneda, o tienes dólares o estas jodido. Mucho cagarse en los americanos y en el imperialismo pero la pela es la pela. Estaba preparado y no me pilló de sorpresa. Esto fue el domingo día 13. He de recogerlo el jueves 17. Vaya forma de tocar las narices.

La elección de alojamiento siempre me perturba. Tengo que buscar, negociar y vigilar mi equipaje, todo a la vez. Veo un primer hotel con referencias en Internet. Pido ver la habitación. Me dan la llave y subo solo, el tipo de ese tenebroso hall se vuelve a tirar en el sofá. Levanto la ropa para ver si hay sabanas. Pues no, no hay. No toalla, no jabón…, solo mierda. Bajo, le devuelvo las llaves y escapo de allí. Pregunto por otro que alguna vez vi en la guía de Lonely Planet de hace varios año. Y aquí estoy. El Nubian  Oasis es lo que llamaríamos una cutrez, pero te ofrece sábanas limpias, que no nuevas ni buenas ni planchadas. Solo funciona una luz. La cisterna del wáter arroja al Nilo cientos o miles de litros de agua limpia por falta de mantenimiento. No hay toalla, tampoco papel higiénico ni jabón. No hay cortinas en la ducha pero en el baño hay uno de esos artilugios con mango y una goma, como los que usan los limpia cristales pero de medio metro, para escurrir hacia el sumidero el agua que salpica y desborda. Si, desborda, porque el plato ducha desagua mal y se llena. El agua esta fría pero no importa, tenemos 34 grados o mas cada día.

Eso si, el “aire acondicionado” me encanta, es el clásico ventilador eléctrico de techo.
La primera vez que lo arranque empezó a dar vueltas de forma excéntrica y tan  escandalosa que pensé que se vendría abajo.

Podría hablar del colchón, del ascensor, de los mosquitos, de dónde coño voy a colgar mi ropa si no hay perchas… pero en fin, no me quejo. Estoy prisionero de la burocracia sudanesa y me vale cualquier lugar mínimamente seguro para pasar estas cinco noches. Supongo que aquí los estándares de calidad difiere bastante de los nuestros. Ojo que en algún momento en España esto es lo que había no hace tantas décadas.. ¿Y qué mas voy pedir por 100 libras egipcias al día?. Al cambio de hoy serán unos 7 u 8 eros.


Sigo con otra negociación de transporte, en este caso para Abu Simbel donde espero tomar un ferry pero estoy lleno de dudas que nadie me consigue aclarar  y ello me cabrea y me inquieta.

Día 15 de noviembre. En mi, ya no cabía mas incertidumbre y me levanto dispuesto a dejar zanjado el asunto de como ir hasta Sudan. Agarré la bicicleta y empecé por la estación de autobuses. No acaban de dejármelo claro. Me voy al consulado de Sudan y en recepción entrego una parrafada en inglés (entre yo mismo y mi amigo Translator hacemos maravillas) que hasta un crio de básico de ingles entendería. El funcionario se pone a leerlo muuuuy lentamente, como masticando cada palabra y eso ya me  mosquea. Lo lee,  me mira  y me suelta “ no problem”. Joder, me lo temía, este tipo habla inglés pero leerlo lo lleva muy mal. Es corriente en Egipto, aunque en  general es algo de alabar porque significa que la gente se aprende los idiomas  a base te tener contacto con los turistas, simple y llanamente.

En fin, resumo: que este hombre dice que no puedo cruzar la frontera subido al ferry de forma individual, que debo entrar en autobús. No me lo creo pero no voy a cabrearme más así que vuelvo a la estación del bus, pido precios y regreso al hotel. De 320 libras que en el hotel me pedían el primer día de mi llegada la cosa quedó en 270. Todo andar espabilado.
Así pues, 
Jueves recojo visado en el consulado de Sudan
Viernes es festivo para los árabes y no hay autobús a Sudan
Sábado 19 viajo a las 4:30 a.m. con mi bicicleta en el mismo autobús.

He acabado el día conociendo a Handi, un chico egipcio  de 35 años y a su pequeño Amir de cinco añitos.
¿Quien es quien?
Regenta un puesto de ropa típica en el mercado.El tipo chapurrea español e italiano mezclando ambos. Me ha subido en su moto china y me llevó a su barrio, lejos del centro, para que el peluquero me arreglara la barba, invitación a un té incluida. Un buen rato de convivencia.  Son esas cosas que como viajero encuentras con frecuencia y de forma sorprendente por inesperada. 

Día 17 de noviembre.  Ya tengo mi visado para Sudán. Estaba absolutamente preocupado porque necesitaba además mi pasaporte para retirar una transferencia y hacerme con dólares para el camino. Pero salió todo bien y respiro tranquilo. Fue motivo para subir a la bicicleta e ir hasta en Consulado disfrutando de las vistas sobre el Nilo.



                                                                   

OBELISCO

Previamente he ido a ver el obelisco inacabado del cual dejo una enlace con fotos. Nunca una fotografía aporta las sensaciones como lo hace la realidad. En este caso ni por asomo.

Este obelisco es de unas dimensiones colosales, cosa que por comparación con las personas puede apreciarse en las imágenes.

Piedra vitrificada. posible herramienta
La pregunta que se hace todo el mundo es cómo hace mas de mil años adC pretendían hacer para sacar semejante mole de la cantera de una sola pieza. “solo” son 1100 toneladas de granito. Y que se sepa, lo estaban labrando con herramienta de cobre, que a ver, ahí en Galicia algo sabemos sobre la piedra, así que imaginaros: agarras un pedrolo de granito de Porriño, un martillo de cobre y ponte a darle forma. Para morirse. Y tiene mas misterios esta joya así que mejor dejo un enlace que aporta ciertos detalles y muchas dudas.

Imag. Internet. Sobre el obelisco hay grupo de personas


FOTOS del OBELISCO INACABADO                                    


                                                      oooOooo

Día 18 de Noviembre. Visita al Nibian Museum. En realidad mi última visita cultural en Egipto. Desgraciadamente no tengo fotografías porque están prohibidas.. Me ha gustado mucho, es un edificio moderno, muy bien cuidado y con piezas interesantisimas. Recomendable.




COMENTARIO: La verdad es que tenia pensado permanecer por estas tierras los treinta días que el gobierno egipcio otorga a los turistas pero las circunstancias ya descritas en anteriores entradas sobre el control de seguridad que imponen a los viajeros que lo hacemos en solitario y por cuenta propia no me deja otro remedio que salir sin haber completado ni veinte. Es verdad que Egipto requiere mucho turisteo, y de eso hice bastante pero lo que a mi me apetece es moverme por el país en bicicleta. Es verdad que “podía”  pedalear, si, en realidad me dejaban pero era insufrible llevar un coche de la policía pegado a mi espalda ( a veces otro delante) y así decenas de kilómetros. Yo no pude soportarlo, la verdad, es una sensación horrorosa.

Eso si, todo el mundo ha sido amabilísimo conmigo, policías incluidos. La gente egipcia me causó un gratísima impresión, son muy amigables, te saludan y nunca dejan de atenderte si pides cualquier información. En las calles, los niños con su ¡aló! de saludo te acompañan todo el día;  Incluso como turista no he sentido en exceso ese habitual acoso para ofertarte todo tipo de mercancías, lo llevé bien, bastante mejor que en Marruecos, dicho sea de paso. Comentaba esto con un chico egipcio y el cree que ellos son árabes distintos a los de otro países. Yo no tengo opinión al respecto. Pero, siempre hay un “pero”… cierto es que el egipcio (cualquier árabe en general) es distinto  culturalmente a un occidental, y quizá también en muchas cosas mas, pero cuando aparece el vil metal de por medio todos nos igualamos en las mismas actitudes miserables. Podemos ir a rezar, a la mezquita o a la iglesia, e inmediatamente después joder a un turista sableándole el bolsillo por el mero echo de serlo. Aunque sea por una libra egipcia. Aparece el turista y suena en su cabeza algo así como la campanilla de la caja registradora. A mi me jode mucho esto,  y alguna vez he mostrado mi cabreo con un “I am tourist but not an idiot” como cuando hice un par de fotocopias y me pidió 10 libras. Como mucho yo habría aceptado pagar dos.  Mi cabreo llego al extremo de llamarle  ladrón, cosa que capto de inmediato y me devolvió 5 libras acompañado de un montón de palabras que no Debian ser nada agradables para mi y mi madre. Aunque de nada vale porque a los dos pasos otro te estará esperando. Me pregunto si  yo haría lo mismo de vivir aquí y los extranjeros fueran, como son, una gran baza a la hora de ingresar un dinerillo.




PARA CICLISTAS
+ Los datos para conseguir visado a Sudán constan en el relato. El consulado en Asuán está AQUÍ.

+ El visado es entregado, nunca antes de tres días hábiles. Ojo que el viernes es festivo.
+ No esta permitido viajar en bicicletas hasta Abu Simbel así que hay que hacerlo en bus. Hay viajes organizados de ida y vuelta cada día.
+ Si pretendes cruzar a Sudan, el método mas sencillo es en bus desde Asuán a Wadi Halfa. Este viaje incluye el ferry en el precio. En total  me cobran (en libras egipcias) 180 por mi,  y 100 por la bici y el equipaje. El viaje comienza de madrugada, en mi caso a las 4:30. Eso si, te pierdes de ver el precioso templo de Ramses II, en Abu Simbel.