martes, 29 de noviembre de 2016

9 MEROWE y complejo Babel Barkal


Día 29 de noviembre. No me cabe duda de que este día estuvo protagonizado por un tremendo cansancio. Partí con 90 kilómetros por delante, más o menos como cada día, pero hubo dos protagonistas no habituales en este viaje: el viento en contra y la diarrea. Si a esto añadimos el calor, es sencillo imaginar todo lo mal que lo pasé en esta etapa. Mi destino nunca daba llegado. La jornada la fui llevando con lentitud y mucha paciencia, pedalear ligero por culpa del viento, y descansos frecuentes. Y mucha, mucha agua.


Eso fue todo, aunque aunque también hubo un rato para demostrarle mi cabreo a un tipo que se quiso pasar de listo cobrándome 10 libras por un vasito de té cuando lo habitual son tres. Se guardó el billete y se hacía el loco. Me le quedo mirando, me mira y le pido el cambio. Que no, que es así. Me pongo todo cabreado, le grito, toda la parroquia se entera y el tipo decide devolverme cinco libras. Que no, le digo que me devuelva más, y como niega le vuelvo a gritar, le llamo ladrón, le hago gestos de que luego le va a rezar a Dios sobre una alfombra. Se monta el lío    y un abuelete que no se cuál era su condición en el grupo, le pide mis 10 libras y decide entregármelas; supongo que lo de la referencia a robarme y al rezo lo entendió estupendamente. Personajes como este son los que acaban poniendo en duda la hospitalidad tan pomposamente contada de los pueblos árabes. Seguro que lo son, pero cuando el dinero aparece de por medio se va todo a la mierda. Si recordáis, esto mismo ya lo comenté desde Egipto.

Estoy en un sitio que pone hotel en la entrada.

Patio del alojamiento donde tambien derme gente. el calor lo permite

 Tomé un espacio para mi solo porque la alternativa era un lugar común de cinco literas. Mi cuerpo necesitó descanso y tranquilidad así que aquí estoy acabando el día. Me encuentro muy repuesto del cansancio. He comido, bebido mucha agua y solo he usado la bicicleta para acercarme a ver un complejo arquitectónico cuyas fotografías colgaré en la entrada siguiente.



ENLACE a fotografias del
Complejo arquitectonico GABEL BARKAL y PIRAMIDES

Enlace a Wiki



8 Reencuentro con la policia

27 de noviembre (domingo). Normalmente tengo que mirar el calendario de la para saber en que día vivo. Los viernes me marcan bastante y debo tenerlos muy presentes porque al ser festivo cierra casi todos los negocios y buscar donde comer resulta difícil con bastante frecuencia.  En cambio hoy, que es domingo, aquí es un día corriente y todo absolutamente esta asequible al publico.

De mi jornada de ayer sábado,  y de hoy solo la policía ha puesto un toque distinto a la rutina de carretera, sol y calor. Es la primera vez desde que llegué a Sudan que  tengo un control policial. Al final de una recta apareció un todoterreno plantado al lado de unos obstáculos cruzados en la calzada y anexo, un pedazo de metralleta que quitaba el hipo. Todo fue un poco rutinario aunque el hombre, joven él, que llevaba la voz cantante fue bastante quisquilloso y me hizo un montón de preguntas a través de un intérprete. Vieron los cien sellos del pasaporte y el documento original de registro de entrada al país. Todo correcto, puede usted marcharse… 

Y hacia el final de la jornada otro control policial. Esta vez de vehículos, creo yo. No les di opción a nada porque paré la bici y les pregunté si podría pernoctar allí mismo. Me venia genial el lugar, por kilometraje y porque ellos suponían compañía y seguridad.

Por supuesto, que podía quedarme, todo fue amabilidad y me indicaron un amplio espacio para elegir. 

El sitio tiene árboles así que elegí una sombra increíble. Un guardia amable me ayudo a empujar la bicicleta porque las ruedas se enterraban en la arena. Recuerdo que esto es puro desierto.

Monté la tienda ante la atenta y curiosísima mirada de los policías y de dos no menos curiosos chicos que esperaban algún transporte.

Cursillo de como instalar una tienda
Allí mismo, en una cabaña vieja hecha de cañas, una mujer tiene su negocio donde vende café, té y comida. Debo reconocer que aun siendo poco escrupuloso esta vez lo pasé mal al ver cómo ese mujer cocinaba,  pero especialmente “fregando” los utensilios de comer.

Fukets con agua y cabaña (al fondo) de la "cocinera"

Este dia yo tenía algo de diarrea. La desgracia quiso que me sirvieran un té agelgazante y solo después de tomarlo pude leer en la caja de que e trataba realmente. Huelga decir  que visite la letrina más de lo que hibiese deseado.

Agua tenían en el puesto en abundancia pero utilizaba solo dos cubos, uno para frotar con las manos y el otro para aclarar. Lo siento, procuro no ser muy crítico con estas costumbres tan extendidas por todo el país pero el simple sentido común te dice que puedes recibir cualquier germen, microbio u otra mierda cualquiera de los usuarios anteriores. Y dicho esto, no me  queda mas que admitir que si quiero comer cada día tengo que ser uno mas y actuar en consecuencia. Ya digo que habitualmente no tengo problemas, pero a veces, como ayer,  cierro los ojos y “padentro”. Digo yo que de algo me servirán la tonelada de vacunas que traigo puestas de España, jajaja.

Pues eso, que todos los polis se portaron genial y esta mañana antes de que el sol asomara por el horizonte ya me tenían preparado un cafelito caliente. Desde luego, ellos se lo pasaron pipa viéndome montar y desmontarla tienda de campaña. El mas simpático hasta se atrevió a entrar en ella para probarla. Y probó la bici cargada con todas las alforjas que yo pensaba que se iba al suelo y me dejaba allí tirado.

Esta mañana de domingo tuvo un par de anécdotas ligeramente desagradables. Por primera vez, un crio como de diez años me lanzo tres piedras mientras circulaba por la carretera. Solo él, es cierto, tenía varios otros  niños al lado y ninguno participó. Menos mal porque el muy cabronazo tenia buena puntería. Paré la bici y le metí tales gritos que se entero todo el pueblo. No más allá de un kilometro tres tipos adultos corren hacia mi gritando que parara. La prudencia obliga y nunca lo hago, la verdad, pero esta vez uno de ellos casi me engancha la parte trasera de la bicicleta. Afortunadamente metí un quiebro y un golpe de pedal y pude evadirme. Me pregunto que pasaría si me hace parar. Mejor no lo imagino.

Y llegó la  hora de pernoctar hoy, así que buscando dónde, aparece otro control policial de carretera y vuelta a preguntar. Me han dirigido con gestos a esta gasolinera donde me encuentro y ya tengo asignado camastro dentro de un edificio anexo que nadie usa. Me parece un lugar estupendo y que además evita que pasee trabajo instalando la tienda.

Lo mas agradable del día es haberme encontrado con Ali, un solete de niño de siete añitos. Está vendiendo bolsitas de productos secos a los clientes de la gasolinera.

Ali, vendedor a tiempo parcial de sus productos secos

 Sí, me responde, esta mañana fue al  colegio. Le compro dos bolsas de lo que a él más le guste y le entrego una; me mira sorprendido, sonríe y se la come allí mismo. 







7 SUDAN (Dongola)

25 de noviembre. Después de dos días he vuelto a juntarme  con  el rio Nilo y hoy si podré ducharme y lavar ropa; no siempre es posible el aseo. Esta Guest House de Abri tiene grandes posibilidades y un emplazamiento inmejorable al lado del Nilo.

Estas dos jornadas han sido muy duras por un doble motivo. De una parte está mi perdida de entrenamiento por culpa de lo poco que pude andar en bicicleta por Egipto. Por otro lado, el tremendo calor que hace en este tramo de desierto que hice en dos etapas, de 85 y 90 km respectivamente. A las 12 de la mañana la temperatura era muy elevada, y a las dos de la tarde decidí parar porque mi cuerpo se negaba a permanecer aguantando los 38 grados del momento. 

Eran las cinco de la tarde y casi dormido, mientras esperaba que pasaran esas horas inútiles veía como el termómetro marcaba 35 grados a la sombra. Increíble.

Paré en uno de esos lugares de carretera donde hacen alto gente que trabaja en las cercanías o pequeños transportistas  con problemas de mecánica. Por supuesto que no aparece en los mapas.
Lugar de parada en medio de la nada

Mi dormitorio
Yo pensaba montar  mi tienda de campaña porque no contaba con este lugar. Dicho sea simple y llanamente es un sencillísimo sitio donde tomar un bocado, una coca cola y dormir en un catre simple y sucio por menos de un euro. Nada de ropa de cama, nada de ducha, ni tan siquiera aseo para hacer tus necesidades. La cuestión es sencilla, coges una pañuelo de papel y te alejas hacia el descampado tanto como el pudor te exija.

Mi corta estancia  consistió en tomar un plato del recurrente Ful, que se cocina siempre en cualquier lugar de Sudan y otros países árabes. A partir de ahí el aburrimiento fue total porque no me veía con ganas de hacer nada  salvo estar adormilado en una silla  escapando del calor. Compartí café y un poquito de charla  con un chico que chapurreaba ingles pero tristemente la conversación fue corta y nada interesante dadas nuestras dificultades de comunicación

Mi mejor entretenimiento fue estar muy atento  observando a las personas, todos personas sencillas  tratando de aprender de ellos y de sus costumbres. 

Alrededor de las 6 el sol se pone y oscurece muy rápido. Al no haber comida elaborada me conformé con una tortilla francesa, un té, y me acosté pronto. 

Difícil conciliar el sueño entre el calor tremendo y el  cansancio acumulado. Fuera se oía el ronroneo irritante del motor del generador de corriente eléctrica. El volumen de la tele era muy elevado y algo mas alejado alguien trabaja en el motor de un camión alumbrándose con una lámpara; de vez en cuando intenta arrancar el motor. Unos cuantos clientes se juntan en un rezo antes de irse a dormir. Una de las personas dirige  el acto.

Aquí no hay camas, son unas típicas literas de uso muy extendido por todo el país.

En síntesis, es como un somier con patas solo que la zona sobre la que se descansa no es metálica, esta formada de tiras entrelazadas de goma o similar. Este sistema es utilizado en algunos alojamientos y las usan en patios abiertos o en zonas tapadas por cornisas. Lo normal es que se acompañe de una delgada colchoneta. En este lugar donde me alojé va simple y llámenmele la litera, nada más. Algunos de los clientes se acuestan al raso absoluto y se envuelven en una manta. Uff, solo pensarlo ya me da calor.

27 de noviembre. He llegado a Dongola, una de las ciudades mas importantes del norte de Sudan, Estos dos últimos días recorrí 233 km, una buena distancia que  debo agradecer a la ayuda del viento y a que mi forma física ha mejorado considerablemente.

Sé que el Sahara de Sudan no me abandonará mientras no llegue mas allá de Jartum, por mucho que el Nilo esté cerca. Hasta el momento he rodado mucho desierto, y el algunos casos se ha hecho francamente duro. Por supuesto que el calor sigue siendo enorme y junto a las larguísimas rectas representa un real ataque a mis defensas mentales. Cada día ha sido un verdadero reto, físico de ocho o nueve horas de pedaleo, sí, pero mucho mas psicológico. Moverse solo en un viaje de esta naturaleza requiere de un gran control de la mente.

Esta ultima noche  la pasé de nuevo en medio de la nada. Cargué agua suficiente y tenia pasta para cocinar así que iba con la idea de que fuera cayendo la tarde y plantar la tienda de campaña. De nuevo apareció uno de estos lugares como caído del cielo y aproveché para dormir sobre una de esas hamacas de las que hablaba antes. Eso si, le dije al encargado que pagaba por cenar pero no por dormir así que él aceptó y yo me quedé. 

El sito era lo mismo, muy cutre y muy sucio. Es verdad que estás en medio de un desierto donde solo ves, pisas y respiras arena pero tampoco se molestan lo más mínimo para adecentar o mejorar cualquier instalación que está al servicio de la gente.
Letrina

Podría hablar de como no tienen ducha pero si un espacio dentro de un contenedor para asearse con el agua de un cubo. Yo pensaba que se echaban el agua por encima pero no, el cubo dio para el aseo de dos personas que me precedieron. En fin, que el desierto te condiciona en muchos aspectos pero de las cosas propias uno es responsable o no, limpio o no.

Voy a quedar en Dongola dos noches porque mi cuerpo necesita mucho descanso. No me preocupé demasiado de buscar hotel, caí en el primero que me indicaron y no voy a hablar de como esta porque es una redundancia de todo lo que cuento sobre la falta mas absoluta sobre limpieza y dejadez personal. A ver, me jode ser crítico con estas cosas pero es que piden unos precios absolutamente fuera de lugar para no disponer de una simple pastilla de jabón o una sábana. La verdad es que el tema alojamiento da para escribir un buen libro, gordo donde los haya, pero no merece la pena.


ENLACE a FOTOS (tramo Wadi Halfa a Dongola)




domingo, 20 de noviembre de 2016

6 SUDAN (Wadi Halfa)

LLEGADA A SUDAN por  WADI HALFA

20 de noviembre. Estaba pensando cuánto de desconcertante tiene a veces el contraste de las formas de ser de la gente de un país, sus costumbres y sus comportamientos.

Ayer hice el viaje desde Asuán (Egipto) hasta Wadi Halfa, primera población de Sudan que hace frontera. El viaje como tal puede calificarse de brutal, se hace larguísimo y tedioso y acabas exhausto. Salimos sobre las 5:30 de la madrugada, y llegamos al destino 14 horas después. Me siento materialmente incapacitado para describir un viaje tan intenso, así que haré lo que pueda. 

Recomendación tenía de estar en la salida del bus a las 4:30 de la madrugada, así que previsor llegue casi media hora antes. Lo que me encontré fue a un mar de personas moviéndose en torno al bus y decenas y decenas de paquetes de todos los tamaños listos para ser cargados en el vehículo. Algunos de esos paquetes eran electrodomésticos de gran volumen. Dedo aclarar que es muy frecuente la compra de todo tipo de objetos en zona de Egipto tanto por particulares como comerciantes. Si a ello añadimos que el día anterior fue viernes y por tanto festivo en el mundo islámico, ya podemos imaginar la situación.

El caso es que después de presentarme me dicen que tranquilo, que espere que no hay problema. La verdad,  yo miraba a aquellos dos hombres que organizaban cómo ir metiendo tantísima carga y me llenaba de reflexiones, de dudas e incredulidades porque estaba seguro que todo lo que estaba a mi vista era imposible cargarlo en el autobús.

Esto lo hacia yo desde mi visión como occidental europeo, claro, pero poco a poco se llenaron los compartimientos de carga y comenzaron a subir paquete tras paquete a la zona de viajeros, empezando por la parte mas trasera. La pregunta que me inquietaba era saber donde carajo iba a entrar mi bicicleta sin ser desmontada, y ya mi temor de quedar sin viajar crecía y crecía hasta sentirme bastante jodido, la verdad. “No problema, Luis”, decía mi vendedor del ticket.  Coño, pero aun quedaban montonazo de cosas, maletas, un refrigerador  y mi bici. ¿Donde piensan meter lo que falta?. Pues bueno el refrigerador fue situado en la escalera donde esta el baño y la puerta cerrada a cal y canto quedando bloqueada para su uso. El resto de bultos se situaron a lo largo del pasillo. Mandaron subir a los viajeros y una vez todos situados en los asientos subieron mi bicicleta  también al pasillo. Era materialmente imposible moverse.

Yo tenia paquetes detrás de mi cabeza y a mi izquierda,  en el pasillo. Eso sí, me sirvieron de  apoyo para recostarle sobre ellos y poder echar un par de cabezadas. Bueno, echarle imaginación porque es imposible decir como viajamos de enlatados saltándose todas las medidas de seguridad que deben estar escritas en alguna normativa de transporte de estos dos países, pero sobre todo que ni siquiera se respeta el mínimo exigido al sentido común. Que yo no quise  imaginar si se desata un incendio a bordo.

Ah, pero lo peor estaría por llegar. Jejeje

Paramos a echar una meadita, claro, pero solo los hombres. Recordar que el acceso al WC del bus estaba bloqueado, asi que bajamos al descampado, donde solo había arena. Hacia un poquito de viento y había que situarse de lado. Yo lo hice de pie y procurando no salpicarme. Los hombres acá son uy prácticos y orinan agachados, en cuclillas. Pero mi rodilla derecha no esta para semejante ejercicio y ahí ves al españolito dando el cante. 

Paramos a comer en Abu Simbel, justo el pueblo donde personas y autobús han de coger el ferri para cruzar el embalse de Asuán.



Ahí se me acercaron unos chicos sudaneses de Jartum. Ellos practican ciclismo, y para mi fueron una bendición pues hicieron conmigo una especia de adopción y ya comí, cené con ellos y hasta compartimos dormitorio en Wai Halfa. 

Decía que lo peor estaba por llegar y llegó. No podía imaginarme que en los controles policiales deberíamos vaciar completamente el autobús, dos veces, una en cada lado de la frontera. Y volver a cargar, claro. Esto ya lo hacíamos cada pasajero con su equipaje, en mi caso con las bolsas y la bicicleta lo cual era imposible hacer con todo a la vez y en ocasiones, o mi bici o mi equipaje lo perdía absolutamente de vista. Que estrés por dios… Es inenarrable. Sufrí y sudé a partes iguales cargado como una mula buscando a que lugar o funcionario debería atenderme. Todo muy caótico y con el agravante de que aquí no se hacen colas, la agente se agolpa delante del tipo que debe sellarte tal o cual documento y el que alarga más la mano ese gana, ya sea por encima de tu hombro, tu cabeza o por delante de tus narices. Yo, acostumbrado a ese orden europeo y a esas respetuosas filas me comía de la mala leche. Pero solo fue las dos primeras veces, luego aprendí la lección.

Así que claro, la mitad del tiempo de viaje fue consumido entre el cruce en ferry y los dos controles fronterizos.

Llegamos al destino con la noche cerrada. Aquí el Horario oficial es dos horas más que en España. Afortunadamente, estos cuatro chicos tenían habitación reservada y allá me llevaron con ellos.

De todo lo acontecido este día y de sus circunstancias, lo realmente positivo ha sido el trato con las personas, todos sudaneses, en este caso. Bueno, ahora recuerdo que viajaba cerca de mi un chico egipcio al cual sus policías compatriotas mandaron bajar del bus en la frontera y ya no volvimos a saber de el. Mucho no parece que estuviera interesado en esconder porque me llegó a pedir que le tomara una foto junto a su compañero de asiento. Cosas que pasan
El resto del pasaje fue encantador y gestionaron con muy ben talante y con humor todos los inconvenientes. Al final, después de tantas horas de convivencia se suavizan las cosas y las miradas son mas directas. Ya el extranjero español es mas conocido, y se sabe de sus intenciones  así que hay cierto colegueo. Chocar de manos y hasta alguna bromilla.

Un viaje muy duro pero excepcional. Siempre me ha ocurrido que subir a los autobuses con la gente mas corriente te da una importante visión de su lado mas humano y acabas haciéndote una mejor Idea de ellos.

REGISTRO DE ENTRADA
Tres días, son los que al parecer  que tenemos los viajeros para formalizar un registro una vez traspasada la frontera. No se el motivo pero me costó 370 libras, al cambio en dólares, unos 57. Que junto con lo 50 dólares del visado hacen un pequeño capital que me venia muy bien para el viaje. Esto es parte de la consecuencias de vivir en un mundo lleno de fronteras y controles de todo tipo.

Esta mañana me planto en la estación de policía de este pueblo. El lugar no es el correcto y el tipo de la puerta solo habla en árabe.  Me voy. Recurro al amigo Kamal , unos de los chicos sudaneses. Conste que ya llevo u árabe parlante a mi lado y sabe lo que yo necesito. Nueva información errónea y a la tercera damos con la oficina correcta de la policía. No seré pesado pero este hombre me fue guando de despacho en despacho durante cuarenta minutazos interminables. Una burocracia brutal que te llena de sellos, firmas y formularios sin saber para qué salvo para joderte el bolsillo. 

Mañana a la bici y a tratar de pasar unas horas bajo el fuerte calor mientras pedaleo los 115 km de la etapa prevista.




jueves, 17 de noviembre de 2016

5 ASWAN, trampolin de salida de Egipto



Aswan

13 de Noviembre. Llegué a Asuán pasado el mediodía. He leído sobre las tardanza en conseguir el visado para Sudan. Busco hotel como puedo, siempre arrastrando de mi bici y toda la carga. Un coñazo, la verdad. Dejo el equipaje y empiezo con la logística: hablo con el gerente del hotel (suena pomposo para un lugar como este), me piden un taxi, 30+30 (ida y vuelta), de la que una parte se la queda él como comisión. No discuto, tengo prisa. El taxista sube, entra conmigo en el consulado, es viejo conductor en esta localidad y algunos lo reconocen y saludan. Arreglamos el trámite cubriendo un documento con mis datos, más dos fotografías más fotocopia del pasaporte y fotocopia del visado de Egipto. Y claro, además, 50 dólares USA. Nada de otra moneda, o tienes dólares o estas jodido. Mucho cagarse en los americanos y en el imperialismo pero la pela es la pela. Estaba preparado y no me pilló de sorpresa. Esto fue el domingo día 13. He de recogerlo el jueves 17. Vaya forma de tocar las narices.

La elección de alojamiento siempre me perturba. Tengo que buscar, negociar y vigilar mi equipaje, todo a la vez. Veo un primer hotel con referencias en Internet. Pido ver la habitación. Me dan la llave y subo solo, el tipo de ese tenebroso hall se vuelve a tirar en el sofá. Levanto la ropa para ver si hay sabanas. Pues no, no hay. No toalla, no jabón…, solo mierda. Bajo, le devuelvo las llaves y escapo de allí. Pregunto por otro que alguna vez vi en la guía de Lonely Planet de hace varios año. Y aquí estoy. El Nubian  Oasis es lo que llamaríamos una cutrez, pero te ofrece sábanas limpias, que no nuevas ni buenas ni planchadas. Solo funciona una luz. La cisterna del wáter arroja al Nilo cientos o miles de litros de agua limpia por falta de mantenimiento. No hay toalla, tampoco papel higiénico ni jabón. No hay cortinas en la ducha pero en el baño hay uno de esos artilugios con mango y una goma, como los que usan los limpia cristales pero de medio metro, para escurrir hacia el sumidero el agua que salpica y desborda. Si, desborda, porque el plato ducha desagua mal y se llena. El agua esta fría pero no importa, tenemos 34 grados o mas cada día.

Eso si, el “aire acondicionado” me encanta, es el clásico ventilador eléctrico de techo.
La primera vez que lo arranque empezó a dar vueltas de forma excéntrica y tan  escandalosa que pensé que se vendría abajo.

Podría hablar del colchón, del ascensor, de los mosquitos, de dónde coño voy a colgar mi ropa si no hay perchas… pero en fin, no me quejo. Estoy prisionero de la burocracia sudanesa y me vale cualquier lugar mínimamente seguro para pasar estas cinco noches. Supongo que aquí los estándares de calidad difiere bastante de los nuestros. Ojo que en algún momento en España esto es lo que había no hace tantas décadas.. ¿Y qué mas voy pedir por 100 libras egipcias al día?. Al cambio de hoy serán unos 7 u 8 eros.


Sigo con otra negociación de transporte, en este caso para Abu Simbel donde espero tomar un ferry pero estoy lleno de dudas que nadie me consigue aclarar  y ello me cabrea y me inquieta.

Día 15 de noviembre. En mi, ya no cabía mas incertidumbre y me levanto dispuesto a dejar zanjado el asunto de como ir hasta Sudan. Agarré la bicicleta y empecé por la estación de autobuses. No acaban de dejármelo claro. Me voy al consulado de Sudan y en recepción entrego una parrafada en inglés (entre yo mismo y mi amigo Translator hacemos maravillas) que hasta un crio de básico de ingles entendería. El funcionario se pone a leerlo muuuuy lentamente, como masticando cada palabra y eso ya me  mosquea. Lo lee,  me mira  y me suelta “ no problem”. Joder, me lo temía, este tipo habla inglés pero leerlo lo lleva muy mal. Es corriente en Egipto, aunque en  general es algo de alabar porque significa que la gente se aprende los idiomas  a base te tener contacto con los turistas, simple y llanamente.

En fin, resumo: que este hombre dice que no puedo cruzar la frontera subido al ferry de forma individual, que debo entrar en autobús. No me lo creo pero no voy a cabrearme más así que vuelvo a la estación del bus, pido precios y regreso al hotel. De 320 libras que en el hotel me pedían el primer día de mi llegada la cosa quedó en 270. Todo andar espabilado.
Así pues, 
Jueves recojo visado en el consulado de Sudan
Viernes es festivo para los árabes y no hay autobús a Sudan
Sábado 19 viajo a las 4:30 a.m. con mi bicicleta en el mismo autobús.

He acabado el día conociendo a Handi, un chico egipcio  de 35 años y a su pequeño Amir de cinco añitos.
¿Quien es quien?
Regenta un puesto de ropa típica en el mercado.El tipo chapurrea español e italiano mezclando ambos. Me ha subido en su moto china y me llevó a su barrio, lejos del centro, para que el peluquero me arreglara la barba, invitación a un té incluida. Un buen rato de convivencia.  Son esas cosas que como viajero encuentras con frecuencia y de forma sorprendente por inesperada. 

Día 17 de noviembre.  Ya tengo mi visado para Sudán. Estaba absolutamente preocupado porque necesitaba además mi pasaporte para retirar una transferencia y hacerme con dólares para el camino. Pero salió todo bien y respiro tranquilo. Fue motivo para subir a la bicicleta e ir hasta en Consulado disfrutando de las vistas sobre el Nilo.



                                                                   

OBELISCO

Previamente he ido a ver el obelisco inacabado del cual dejo una enlace con fotos. Nunca una fotografía aporta las sensaciones como lo hace la realidad. En este caso ni por asomo.

Este obelisco es de unas dimensiones colosales, cosa que por comparación con las personas puede apreciarse en las imágenes.

Piedra vitrificada. posible herramienta
La pregunta que se hace todo el mundo es cómo hace mas de mil años adC pretendían hacer para sacar semejante mole de la cantera de una sola pieza. “solo” son 1100 toneladas de granito. Y que se sepa, lo estaban labrando con herramienta de cobre, que a ver, ahí en Galicia algo sabemos sobre la piedra, así que imaginaros: agarras un pedrolo de granito de Porriño, un martillo de cobre y ponte a darle forma. Para morirse. Y tiene mas misterios esta joya así que mejor dejo un enlace que aporta ciertos detalles y muchas dudas.

Imag. Internet. Sobre el obelisco hay grupo de personas


FOTOS del OBELISCO INACABADO                                    


                                                      oooOooo

Día 18 de Noviembre. Visita al Nibian Museum. En realidad mi última visita cultural en Egipto. Desgraciadamente no tengo fotografías porque están prohibidas.. Me ha gustado mucho, es un edificio moderno, muy bien cuidado y con piezas interesantisimas. Recomendable.




COMENTARIO: La verdad es que tenia pensado permanecer por estas tierras los treinta días que el gobierno egipcio otorga a los turistas pero las circunstancias ya descritas en anteriores entradas sobre el control de seguridad que imponen a los viajeros que lo hacemos en solitario y por cuenta propia no me deja otro remedio que salir sin haber completado ni veinte. Es verdad que Egipto requiere mucho turisteo, y de eso hice bastante pero lo que a mi me apetece es moverme por el país en bicicleta. Es verdad que “podía”  pedalear, si, en realidad me dejaban pero era insufrible llevar un coche de la policía pegado a mi espalda ( a veces otro delante) y así decenas de kilómetros. Yo no pude soportarlo, la verdad, es una sensación horrorosa.

Eso si, todo el mundo ha sido amabilísimo conmigo, policías incluidos. La gente egipcia me causó un gratísima impresión, son muy amigables, te saludan y nunca dejan de atenderte si pides cualquier información. En las calles, los niños con su ¡aló! de saludo te acompañan todo el día;  Incluso como turista no he sentido en exceso ese habitual acoso para ofertarte todo tipo de mercancías, lo llevé bien, bastante mejor que en Marruecos, dicho sea de paso. Comentaba esto con un chico egipcio y el cree que ellos son árabes distintos a los de otro países. Yo no tengo opinión al respecto. Pero, siempre hay un “pero”… cierto es que el egipcio (cualquier árabe en general) es distinto  culturalmente a un occidental, y quizá también en muchas cosas mas, pero cuando aparece el vil metal de por medio todos nos igualamos en las mismas actitudes miserables. Podemos ir a rezar, a la mezquita o a la iglesia, e inmediatamente después joder a un turista sableándole el bolsillo por el mero echo de serlo. Aunque sea por una libra egipcia. Aparece el turista y suena en su cabeza algo así como la campanilla de la caja registradora. A mi me jode mucho esto,  y alguna vez he mostrado mi cabreo con un “I am tourist but not an idiot” como cuando hice un par de fotocopias y me pidió 10 libras. Como mucho yo habría aceptado pagar dos.  Mi cabreo llego al extremo de llamarle  ladrón, cosa que capto de inmediato y me devolvió 5 libras acompañado de un montón de palabras que no Debian ser nada agradables para mi y mi madre. Aunque de nada vale porque a los dos pasos otro te estará esperando. Me pregunto si  yo haría lo mismo de vivir aquí y los extranjeros fueran, como son, una gran baza a la hora de ingresar un dinerillo.




PARA CICLISTAS
+ Los datos para conseguir visado a Sudán constan en el relato. El consulado en Asuán está AQUÍ.

+ El visado es entregado, nunca antes de tres días hábiles. Ojo que el viernes es festivo.
+ No esta permitido viajar en bicicletas hasta Abu Simbel así que hay que hacerlo en bus. Hay viajes organizados de ida y vuelta cada día.
+ Si pretendes cruzar a Sudan, el método mas sencillo es en bus desde Asuán a Wadi Halfa. Este viaje incluye el ferry en el precio. En total  me cobran (en libras egipcias) 180 por mi,  y 100 por la bici y el equipaje. El viaje comienza de madrugada, en mi caso a las 4:30. Eso si, te pierdes de ver el precioso templo de Ramses II, en Abu Simbel.

viernes, 11 de noviembre de 2016

4 LUXOR

Templo de Luxor - parcial

Día 9 de noviembre. Me sabe mal continuar con el capitulo seguridad pero esto es ya una obsesión que me acaba afectando anímicamente. En aras de mi seguridad, mi libertad como ciudadano no existe. Deberían replantearse estas situaciones porque están evitando justo lo que un turista quiere, es decir, viajar, moverse por el país eligiendo adonde y cómo moverse. Por mi seguridad (dicen) me transportan como si fuera un objeto y me dejan allá donde yo digo pero sin poder hacer nada sin que no sea sabido de antemano por la policía. Es muy agobiante.

Esta mañana advertí en recepción del hotel que me quedo un día más, así descanso y me pongo al día con mis comunicaciones. He preguntado donde había una confitería para desayunar y ahí se desencadenó de nuevo la locura. Otra vez el recurrido “five munutes, please”. Ganas me dieron de joder y salir andando pero maldita la gracia que me hace buscar problemas. Efectivamente, apareció un hombretón  de paisano al que de modo indiscreto le asomaba la punta de la pistola por debajo del jersey. Y minutos mas tarde llega el coche con cuatro policías, siempre son cuatro. Puse reparos a ser acompañado por la policía. No podéis imaginar el cante que damos, es como si pusieran una luz encima de mi cabeza y vaya anunciándome por las calles. Lo han comprendido y permitieron que un chico del hotel me acompañara no sin antes facilitarle el numero de teléfono del jefe del grupo. El coche no se fue de la puerta del hotel hasta que regresamos. Mi joven acompañante no comprende tanto dispositivo, él piensa que no es para tanto. Y yo tampoco, maldita sea.

Por otra parte no acabo de entender como semejante control para la seguridad de los turistas no va acompañado de cierta facilidad de comunicación. El asunto es que fuera del árabe es dificilísimo comunicar con los agentes. Muy raro, ¿no?.
Que locura… “¡…se fuerte, Luis ¡, me decía a mi mismo, jajaja

Día 10 de noviembre. Día de más agradecimiento al cuerpo de policía. Les he pedido que me lleven directamente a Luxor y lo han cumplido, eso si, el palizón de coche en coche que me he dado solo lo sabe mi body. Me hubiese cansado menos pedaleando. Pero claro, siempre hay alguien que no esta muy de acuerdo, así que al llegar a Luxor, en un control a unos 3 km del centro alguien decidió que aquello era mi destino y me mando subir a la bicicleta. Estaba ya oscureciendo, y noté que alguien le advierte de mi desorientación para llegar al alojamiento. Pues no, que a la bicicleta y punto. Y ahí me veo, pedaleando, sin luces, tirando de mi maravilloso inglés gestual, jeje, y tomando un ferry para cruzar el Nilo al lado de West Bank. Llegué, vive Dios que llegué¡¡

De nuevo mi agradecimiento a todo mis escoltas que tantas sonrisas, apretones de mano, conversación y algún que otro té me ofrecieron en estos cuatro días. 

No puedo dejar de recordar en una de las esperas en uno de los controles de carretera, allí sentado como uno mas y los niñ@s saliendo del colegio y observándome con una especie de estupor y supongo que de admiración pues no paraban de venir a chocarme la mano, a decirme welcome (todo el mundo sabe esta palabra), risas y sonrisas cómplices diciendo no se qué cosas del extranjero mientras miraban, hablaban entre si y sonreían con cierta malicia. Los niños siempre son niños en cualquier parte.

Día 11 de noviembre. LUXOR. Relajado, es la palabra. No porque esté todo el día tirado sin hacer nada, lo que pasa es que me he quitado de encima una presión emocional importante. Ahora circulo libremente sin control personal. Visité por a mañana el templo de Luxor y disparé fotos para aburrir. Espero tenerlas disponbles en el blog.

He paseado poco por la ciudad. Al ser viernes, y por tanto festivo, casi todos los comercios estan cerrados


Una calle de Luxor (parcial)
Relaxing cup of tea in a street of Luxor


Tradicion y tecnologia de la mano


Esta tarde he ido primero a informarme sobre como llegar a Aswan, en tren o en bus. La gestion resulta negativa. En la estacion del tren me dicen que imposible llevar la bici y otros afirman que hay un modo. Lo intento con el bus y no hay manera de entenderme, basicamente porque la comprensió no es solo un asunto de idiomas, interviene tambien el modo de hacer las cosas y que no acabamos de entender los foráneos.

Mi casero, Mohammed, mañana me ha citado temprano para ir al centro conseguir el tikect del bus. Seguro que él lo arregla. Un gran tipo, este chico.


¿Y porqué no viajar en bici?. Esta pregunta logica tiene la respuesta ya conocida, es decir, hasta que no salga de Egipto no podré andar un solo kilometro má sin ser controlado. Asi pues, como ya tengo esa experiencia bien aprendida la decision está tomada. 


Dia 12 de noviembre. King's Valley y Los Colosos de Memnon

A las 7 de la mañana cruzamos el Nilo en barca para tratar de gestionar mi viaje en autobús hasta Aswan. En temas de negociación aquí alguien como yo es ciego total. Así pues me puse en manos de mi lazarillo Mohammed y allá fuimos a tratar en medio de un mar de microbuses. Al final, parece que me llevaran; tengo que estar allí temprano y bien sabe Dios que estaré. De todos modos, hasta que no me vea en la carretera no quedaré tranquilo.

Y aproveché el resto de la mañana para ir en bicicleta al valle de los Reyes. Está a alrededor de 7 kilómetros, así que fue un paseo. Como prohíben tajantemente hacer fotografías tanto fuera como dentro de las tumbas me quedo con las ganas de ofrecer imágenes en el blog. Bueno, si, conseguí una de un plano general del Valle. En el centro aparece un tipo con el brazo levantado llamándome la atención a voz en grito. Es el tonto del día, siempre hay varios, que le vamos hacer…

De las tres tumbas que vi, me llamo la atención la de Merenptah cuya entrada el muy profunda y larga, en un ángulo que debe rondar los 30 grados. 

Tumba de Merenptah (Imagen tomada prestada de Internet)

Es impresionante el trabajo y la belleza que conseguían con estos espacios funerarios. Eso si, me pregunto yo si los faraones no tendrán, allá donde estén, un cabreo del copón, porque tantito trabajo para meterte allí y que nadie te perturbe y zasca¡¡¡, llegan un puñado de sujetos que esta bien que te estudien claro, por eso de la historia y la cultura, pero hombre, no podían dejar descansar en paz a estos sujetos donde ellos eligieron ser enterrados. A ver, a cuantos os gustaría que a vuestro padre o madre lo sacaran de su tumba y lo metieran en una urna a exponer sus asquerosa miserias. A ninguno, verdad, pues eso…


Y de camino estaban los dos Colosos de Memnon, don gigantes que llevan ahí aguantando el paso del tiempo por mas de 3000 años. La verdad es que son impresionantes



Ahora a ver las imágenes y consultar la Wikipedia






VisVallNilo.


Enlace a fotografias:
     . Templo de Luxor
     . Variadas 


PARA CICLISTAS: 

martes, 8 de noviembre de 2016

3 Escoltado por el Nilo

Dia 7 y 8 de noviembre – Escoltado
(Recomendable esta entrada para futuros viajeros de viajes no organizados)

Comienzo por aclarar que la policía que me ha cuidado estos días ha sido, y sigue siendo respetuosa, amable y hasta simpática conmigo.

Mi primera opción para llegar hasta Luxor era salir de El Cairo a través del Desierto del Oeste siguiendo la Ruta de los Oasis. Estos días de estancia en Giza, algunos locales del lugar consiguieron que cambiara de ruta porque les parecía un viaje peligroso. Bueno, heme aquí ahora sufriendo las consecuencias de otro peligro, no se si real o imaginario, aunque supongo que mas lo primero dado que alguien se esta tomando mi seguridad personal con exagerada pulcritud (eso creo yo) y puedo asegurar que no permanezco sin control desde hace 48 horas.

El día 7 recorrí sin problemas unos cuarenta kilómetros, que sumados a los del día anterior dan 170. En todo ese tramo ni vi ni un control policial ni un policía. Yo sabia por otros viajeros de vicisitudes similares pero me fui confiando. Hasta que llego el inesperado primer control en carretera. Me arrimé a una furgoneta para no ser visto pero fui cazado igual. Esto debió ser pasado el lugar llamado Kafr Mansur La verdad es que se me escapan de la memoria los lugares y los kilómetros, tal fue lo inesperado de lo acontecido.

Pues eso. Parada e invitación a entrar  en la oficina del comandante de puesto. Siéntese, “wait five minutes”. Un tipo con dos estrellas en el uniforme y guapo de telenovela, me ofrece té mientras su pistola y su cartera reposan en la mesa frente a mi a medio metro. Llega otro tipo con las mismas estrellas, hablan, uno se cabrea (¿?), suben la bici a la parte trasera dos polis a una orden del jefe y me ofrece un lugar en el asiento delantero, a su lado. No hay explicaciones, sí sonrisas y amabilidad. Yo alucino. Minutos después hace alto en la carretera y me dice el jefe que lo acompañe, es una tienda de comestibles, me urge a que elija un bollo y  le digo que no poniendo cara de gilipoyas. Insiste y finalmente acepto y él añade una botella de agua. Ahora si sospecho que vamos lejos. Un tiempo indefinido después me  trasladan a otro vehículo que espera. Mi cara debe ser un poema pero no digo ni mu. Acordamos que me quedo a dormir en Menia. Me buscan un hotel que resultó asqueroso y trate de dormir algo; imposible entre tanta suciedad de ese antro, los nervis del día y los putos mosquitos que se cebaron en mi.

Día 8 de noviembre. Me apresuro para salir temprano ya pedaleando. Bajo a la entrada con las mochilas en la mano. Un acertijo: ¿Imagináis quién estaba a la puerta del hotel?..., Sííi, premio, estaban cuatro policías con una taza de té el la mano a pie del coche patrulla. Que me van a sacar de la ciudad, me dicen, mira qué amables, me digo. Pero que no, que ellos hablan en árabe y parece que yo interpreté mal. En fin siguen carretera adelante, nada de explicaciones, y así toda la mañana de un coche a otro hasta cuatro. Ojo, cada coche siempre cargado de cuatro miembros y sus armas reglamentarias, que a la pistola mencionada del guapo de ayer he conocido los fusiles y subfusil ametrallador como si fueran propios. Tuve que mear, claro, vigiladito, no se nos vaya a perder extranjerito, jejeje. En uno de los cambios de transporte, ya un poco jodido, le dije al de las estrellas que quería seguir en bici: “yo turista, yo querer moverme solo”. Bueno, puso cara de cartón y me señaló al unísono su teléfono móvil y el hombro. Entendí pronto: “que el jefe dice que subas y que dejes de joder”. Y nada, obediente que soy  elegí la población donde dormir, ellos no me ponen una sola pega. ¿”Hotel low”? Me pregunta el conductor con animo de ayudarme. Muevo mi mano con el gesto clásico y lo acompaño de un “medium”. Me entiende y se lanza a buscarlo.

Estoy en Asuyt en un hotel bastante decente pero sobre todo limpio. 12  euros noche.

Lo último acontecido del día es muy aclaratorio: Acordé con la recepción del hotel que después de comer pedíamos un taxi e íbamos a Vodafone a comprar una tarjeta de Egipto para mi móvil. Vuelvo de comer y  me dicen que me espera un coche en “five minutes”, pero…, ¿Quién me espera?, jajaja, pues claro, un coche patrulla con tres polis y otro con estrellas. Coño, yo alucino y empiezo a preocuparme. Bueno, entran dos de ellos en la oficina de Vodafone conmigo, hablan con la recepcionista, me sacan el numero, y esperamos. En mi vida vi tantos ojos fijándose en mi y vete a saber, pensando quien coño seria ese tipo occidental con barba blanca y pulseras de marica en las dos muñecas. Me atienden, le chapurreo cuatro cositas en ingles al dependiente y lo pilla a la primera, es un milagro, jajaja. Acabamos. El dependiente me transmite de parte de los polis (solo hablan árabe) que si quiero ir a algún sitio más. Coño, que si, ya puestos quiero ir a una farmacia. Me llevan, el dueño habla ingles, este si, pero el muy cabronazo me dice con una media sonrisa muy zorra que yo no lo hablo. En fin, que lo consigo y ya tengo mi repelente de mosquitos del repelente dueño.

Y aquí estoy, escribiendo esto porque necesito contarlo a otros viajeros posibles, necesito mostrar mi asombro, mi cabreo, mi comida de coco, y porque no decirlo, mi agradecimiento porque parece que todo se hace en aras a mi seguridad. Solo he conseguido que me digan que cierta zona es conflictiva, no se porque, pero lo imagino y porque los chicos del hotel han sido algo mas concretos y algo me han dicho. Podéis imaginarlo sabiendo lo que ocurre por el mundo islámico.

Salí del hotel a comprar unas cosillas y uno de los recepcionistas estaba tan preocupado que no me quitaba ojo. Pobre…

Mañana necesito reponer ánimos. Ahora estoy seguro: pasado mañana mi escolta estará esperándome a la salida del hotel.

Si habéis llegado hasta aquí leyendo es que estáis muy aburridos, pero mucho, mucho, jajaja.